EL BANQUILLO

Dicen que uno vive cuando tiene algo por lo que vivir, cuando te acuestas por la noche con ganas de un nuevo día cargado de ilusiones y pensamientos.

Así es como sentimos nosotros, entrenadores, directivos y jugadores cada mañana cuando no dejamos de pensar en el entrenamiento, en el partido, en aspectos a cambiar, en aquellos a mejorar; ese es nuestro espíritu y eso es lo que nos hace progresar día a día.

Este es el motivo por el que hoy, aquí y ahora escribo este primer artículo, porque a pesar de las enormes dificultades económicas por las que atravesamos gran parte de la población, a base de imaginación y un gran esfuerzo, somos capaces de sacar adelante proyectos de todo tipo.

A lo largo de nuestros casi cuarenta años de vida como club, nada ha sido fácil, y nadie nos dijo que fuese a serlo, pero gracias a cientos de personas que han sacrificado lo más importante, su tiempo, hoy levantamos la cabeza con el sentimiento de orgullo de ver cómo nuestros pequeños crecen día a día, como grandes futbolistas, y sobre todo como grandes personas del siglo XXI.

No hay nada que produzca más satisfacción en una persona que la recompensa por el esfuerzo realizado, por eso cada uno de nosotros paseamos y lucimos con orgullo el escudo y los colores con los que nos sentimos representados: los colores de la U.D. Amistad.